jueves, 22 de abril de 2010

KAMA KAMA




Información del Kamasutra
















LA LIBELULA


Ambos
tendidos de costado, en
un lugar cómodo y
flexible, como la cama.
Ella de espaldas a él,
los cuerpos amoldados...
En un alarde de
destreza, la mujer pasa
su pierna externa
flexionada abriendo la
puerta al placer: el
hombre la penetra
haciendo palanca con la
pierna de ella, que se
apoya en la cadera de
él. Los secretos que el
hombre puede propiciarle
a su compañera por la
cercanía de su oreja son
el condimento perfecto
para alcanzar el máximo
de placer. La
penetración llega hasta
la mitad del camino, por
lo que el goce viene de
la mano del deseo de que
se haga profunda y
estalle en el orgasmo
más excitante...












POSESION


Las piernas
se entrelazan en esta
postura sensual y
placentera, donde la mujer
permanece acostada y con las
piernas abiertas esperando
que su compañero la penetre
sentado y tomándola de los
hombros para regular el
movimiento. El pene entra y
sale desviando su movimiento
hacia abajo, ya que la
altura del vientre de la
mujer queda levemente más
arriba que la del hombre.









LA
POSTURA DEL PLACER


Ella se
arrima al borde de la cama o
de una silla. El se
arrodilla para dejar su pene
a la misma altura que la
vagina de ella, que se abre
de piernas para recibir el
sexo de su compañero y echar
su cuerpo para atrás en una
sutil relajación. Al mismo
tiempo, el cuerpo de él es
envuelto por las piernas de
ella mientras se ocupa de
marcar el ritmo de la
penetración.











LA
ACROBACIA


No apta
para cuerpos entumecidos,
esta posición puede parecer
incómoda, pero si la
flexibilidad lo permite
puede resultar muy
excitante. El se acuesta
relajado y erecto. Ella se
coloca de espaldas a él, se
hace penetrar, flexiona sus
rodillas y se inclina hacia
atrás, lentamente para que
el pene no se salga de la
vagina. Para activar el
movimiento necesario para el
coito, ella debe levantar su
vientre y relajarlo sobre el
de su compañero. El tiene
fácil acceso al clítoris y
los pechos de su compañera.
Ella no puede estar más
cargada de ocupaciones, con
lo cual no tiene más que
relajar el resto del cuerpo
hasta acabar más cansada que
nunca, lo que hace más
excitante el orgasmo. Según
el Kama Sutra muchas de
estas posiciones están
tomadas del hatha yoga, por
lo cual pueden resultar
difíciles para los no
iniciados.










VARIANTE DE LA DOMA


La mujer
también puede "domar" a su
potro colocándose de
espaldas a él y marcando el
ritmo apoyando sus pies en
el piso. El, a su vez, puede
tocar sus pechos, besar su
cuello y tirar del cabello
de su compañera mientras
ella se mueve. El ángulo de
visión que ofrece esta
variante es uno de los más
excitantes para el hombre,
ya que permite ver en primer
plano cada embestida que
realiza su compañera.











LA
DOMA


El hombre
cómodamente sentado recibe a
su compañera que se encaja a
su cuerpo sentándose también
sobre la erección de él. La
mujer puede hacerse desear
tomando el pene con la mano
y posándolo sobre su vagina
haciendo movimientos suaves
sobre ella, pero sin
introducirlo. El hombre
puede imponer su voluntad
presionando a la mujer hacia
su miembro lentamente,
mirándola a los ojos. La
pasión del abrazo, los
juegos de lengua y las
espaldas de ambos al alcance
de la mano para causar
escalofríos en el otro son
algunas de sus bondades. La
doma puede ser un camino
hacia un orgasmo intenso e
inolvidable.










SALVAJE


También
conocida como "perrito",
esta posición es apasionada
y salvaje. Ambos en cuatro
patas, concentra una
cantidad de ventajas que
pocas posturas tienen: la
comodidad del hombre para
tocar el clítoris o el ano
de su compañera, la variedad
de movimientos que permite,
la posibilidad de que la
mujer tome con una mano los
testículos del hombre y la
facilidad para intercalar
sexo anal y vaginal. Además,
la posición permite al pene
"atraparse" entre los
glúteos, lo cual suele ser
muy excitante para el
hombre. En pocas palabras,
el encuentro sexual que
incluye esta postura suele
ser salvaje y hacer furor
entre sus protagonistas.
Dice el Kama-Sutra: "En el
ardor de la cópula, una
pareja de amantes enceguece
de pasión y prosigue con
gran impetuosidad, sin
prestar la menor atención a
los excesos".












CATAPULTA


Elevar las
caderas, en el caso de las
mujeres, es una valiosa
fuente de placer, ya que
pone en contacto con el
cuerpo del hombre áreas de
su cuerpo que, en posiciones
más tradicionales, no se
tocan. En este caso, el
hombre se arrodilla y recibe
la vagina de su compañera
dejando que ella apoye los
glúteos en sus muslos. La
mujer puede extender sus
piernas en el torso del
varón o flexionarlas
apoyando las plantas de los
pies en su pecho. El hombre
tiene fácil llegada al
clítoris, por lo que puede
estimular la zona con las
manos y mirar la vagina en
primer plano. El ritmo lo
marcan juntos, acorde al
deseo de ambos y a la
flexibilidad de la mujer











EL ARCO


Variante
del "Cara a cara", el arco
es una posición que, a
través de una pequeña
variante, modifica las
sensaciones al extremo. La
mujer permanece acostada
boca arriba con las piernas
abiertas y flexionadas,
apoyando sus brazos detrás
de los hombros. Cuando su
compañero esté listo para
penetrarla, eleva sus
caderas y se posa sobre las
piernas flexionadas del
compañero. El placer que
ella recibe se centra en la
penetración profunda y en la
particularidad de sentir
toda la zona vaginal y
abdominal envuelta de la
piel del hombre. El
cansancio que se experimenta
al mantener la posición se
ve recompensado con la
potencia del orgasmo que
puede provocar












LAS
ASPAS DEL MOLINO


Boca
arriba, la mujer se tiende
con las piernas abiertas a
recibir a su compañero que,
en esta posición, la penetra
de frente a las piernas de
ella. La diferencia de
sensaciones es notable en
este tipo de penetración: el
clítoris y los labios
vaginales están en pleno
contacto con la pelvis y los
alrededores del pene del
compañero y la penetración
más accesible es a través de
movimientos circulares. El
hecho de no poder verse cara
a cara le da un encanto
especial a la postura. La
novedad de las caricias
sorprende gratamente: la
mujer puede acariciar las
nalgas de su compañero,
clavar suavemente sus uñas
en la parte posterior a las
rodillas, asir los
testículos de su compañero.
El hombre; chupar los pies
de ella, morder sus dedos,
acercar su mano a los
genitales de ambos que se
están fundiendo y tomar su
pene para penetrarla mejor.












SUPER
ABRAZO


La pareja
está de pie, desnuda y
enfrentada. Ella trepa a su
compañero por los hombros y
abraza su cuerpo con las
piernas. El toma a la mujer
de los glúteos y la atrae a
su cuerpo para penetrarla.
El abrazo total es parte de
un sexo pasional y creativo,
donde el contacto corporal
es muy completo. El ritmo
del coito puede ser de dos
maneras: de arriba hacia
abajo o de atrás para
adelante, dependiendo de la
intensidad de placer que
ambos experimenten con cada
opción















VARIANTE DEL SOMETIDO


Otra forma
de probar esta postura es
que la mujer extienda su
cuerpo hacia atrás, apoye
sus brazos en los de su
compañero y extienda sus
piernas hacia adelante. De
esta manera, el hombre podrá
llegar a sus pechos con
facilidad y la mujer podrá
apoyar sus glúteos en el
vientre de su compañero y
realizar movimientos
circulares. El pene no puede
penetrar tanto en la vagina,
lo cual puede ser sumamente
excitante para ambos.










EL
SOMETIDO


El hombre
se acuesta cómodamente
entregando su placer a la
voluntad de su compañera.
Aprovechar este juego de
sometimiento masculino puede
ser un estimulante total
para ambos: el encuentro
puede empezar con caricias y
besos de ella a él, que
permanece siempre en la
misma posición, para
terminar en la penetración
profunda que permite la
posición, donde ella se
coloca de espaldas y
controla los movimientos
ayudándose de los brazos.
Muy erótico para el hombre
resulta que ella asome su
rostro por sobre su hombro.
Además, el hombre tiene un
fácil acceso al ano y los
glúteos de su compañera,
quien puede disminuir la
velocidad de los movimientos
para disfrutar del estímulo
anal o de que su pareja
toque sus pechos.













LA
FUSION


Si el
hombre se relaja y apoya
todo su cuerpo y la mujer se
incorpora levemente, la
fusión adquiere una variante
donde la penetración es más
profunda. El ritmo lo sigue
llevando ella y el
movimiento que sale con más
facilidad es el arriba-abajo
que la mujer debe realizar
sobre su compañero. Las
manos de ella pueden tocar
el pecho de él o tomar su
pene como si lo masturbara
para aumentar el placer de
ambos










VARIANTE DE LA FUSION


Para esta
postura, el hombre se sienta
echando su cuerpo levemente
hacia atrás y apoyando sus
manos al costado del cuerpo.
Las piernas pueden estirarse
o flexionarse según la
comodidad que se disponga y
la cabeza puede estar
relajada. La mujer,
asumiendo el rol activo de
la ocasión, pasa sus piernas
por encima de su compañero y
apoya sus brazos atrás del
cuerpo. La estimulación
previa debe ser intensa, ya
que durante la penetración
esta postura impide el
acercamiento manual y el
contacto de las bocas. La
mujer marca el ritmo o se
pacta un encuentro pene-vagina
con un movimiento de ambos
hacia el centro. De
cualquiera de las dos
formas, es esencial que el
clítoris aproveche los
impactos con el cuerpo de
él. La mirada tiene un
componente fundamental y la
palabra puede ser un
increíble arma para gozar la
fusión por completo













VARIANTE DE CARA A CARA


Esta
postura clásica también se
realiza con la mujer en la
posición dominante, lo que
resulta muy excitante para
muchos ya que modifica
sustancialmente lo
tradicional en la "Cara a
cara" que es el hombre sobre
la mujer. De esta forma ella
puede frotar su clítoris en
el vientre de su compañero
con más facilidad y según su
antojo. Es ideal para las
mujeres a las que les cuesta
llegar al orgasmo y
necesitan una estimulación
muy directa del clítoris y
los labios vaginales. Además
el hombre puede tocar
impunemente los glúteos de
su compañera, meter sus
dedos en el ano de ella y
atraerla hacia su cuerpo con
fuerza tomándola de las
nalgas.









CARA A
CARA


Postura
clásica y universal, pero no
por eso aburrida, el cara a
cara permite una infinidad
de variantes para hacerla
más atractiva y excitante.
La movilidad de las manos,
la cercanía de los rostros y
la comodidad de los cuerpos
son las ventajas que la
hicieron famosa. No hay que
temer probar nuevos tipos de
contacto durante el coito:
que ella toque los glúteos y
el ano de su compañero, que
él frote el clítoris de la
mujer o que ella misma lo
haga, que las piernas de
ambos estén más cerradas
para sentir cierta
dificultad en la
penetración.... Es una
posición que muchos
identifican con el amor y el
romance, los comienzos de
una pareja, la
adolescencia... pero vale la
pena experimentarla en todas
las etapas de la vida sexual
y sacarle el jugo a sus
ventajas.











LA
PROFUNDA


Esta es una
posición de penetración
total, de allí su nombre.
Con las piernas elevadas y
abiertas, ella aguarda a que
su compañero introduzca el
pene en su vagina para
calzar sus piernas en los
hombros de él, que apoyará
sus manos para regular el
movimiento. A muchas mujeres
puede parecerles complicada,
incómoda o dolorosa la
visualización de esta
postura, pero vale la pena
probarla porque ofrece la
penetración absoluta y un
contacto genital único: los
testículos se posan
suavemente entre los glúteos
y el clítoris se encuentra
presionado por la abertura
de las piernas. La
dificultad para besarse y la
distancia de los rostros
pueden ser ampliamente
excitantes para ambos.









LA
MEDUSA


Si el
hombre está dotado de
flexibilidad y resistencia,
esta posición tiene una
variante muy atractiva para
los amantes del balanceo
durante el coito. En
cuclillas, el hombre recibe
a la mujer preparado para
quedar realmente extasiado:
sus movimientos pueden
imitar los de una hamaca,
yendo de atrás para adelante
con los pies bien apoyados
en el piso. De otra manera,
él puede quedarse inmóvil y
dejar que ella se mueva
hasta el final.












SORPRESA


Esta
postura es ideal para los
amantes del sexo más salvaje
y primitivo. El hombre, de
pie, toma a la mujer por
detrás y la penetra
tomándola de la cintura.
Ella, relaja todo su cuerpo
conforme la gravedad hasta
apoyar sus manos en el piso.
El hombre "sorprende" a la
mujer por detrás y marca la
cadencia del coito. Para
ella, el placer se concentra
en el ángulo de abertura de
la vagina que, al ser
limitado, provoca una
sensación de estrechez muy
placentera para muchas
mujeres. Para él, la
sensación más poderosa se
expande desde el glande, que
entra y sale de la abertura
vaginal a su antojo y
acaricia el clítoris en las
salidas más audaces. Además,
el campo visual del hombre
abarca el ano, los glúteos y
la espalda, zonas altamente
erógenas para muchos. La
dominación que él ejerce y
la relajación total de ella
pueden favorecer el jugueteo
del hombre con el ano de
ella: introducir un dedo
durante el coito puede ser
enormemente excitante











SOMNOLIENTA


La mujer se
tiende de costado y el
hombre se ubica en su
espalda para penetrarla.
Ella estira una pierna hacia
atrás y la enrosca en la
cintura de él. Ideal para
hombres dotados y mujeres
flexibles, "la somnolienta"
cumple varios anhelos de las
mentes fantasiosas: en
primer lugar, que ella esté
de espaldas a él, y al mismo
tiempo acceda a su rostro y
cuello. Además, que él tenga
cómodo acceso al clítoris y
los pechos de su compañera.
La apertura de la pierna
posterior de ella para
recibir al pene y el abrazo
de esa misma pierna
alrededor del compañero es
quizás lo más sexy de esta
postura. Anímate!












LA
BUTACA


Recostado
sobre una almohada o
almohadón confortable, el
hombre se sienta con las
piernas flexionadas y un
poco abiertas. Esta posición
permite la postura que
consiste en que ella se
siente cómodamente en el
espacio que él forma con su
cuerpo. Con la ayuda de sus
manos, el hombre acomoda a
su compañera en su erección,
controlando ambos el ritmo y
la intensidad de la
penetración. Las piernas de
ella se apoyan suavemente en
los hombros del hombre,
quien tiene su cabeza
atrapada y envuelta en los
muslos de su compañera. El
hombre puede tocar el
clítoris de ella al tiempo
que la sostiene de la
cintura con fuerza. La
dificultad que reside en
acercar los rostros y lo
osado de la propuesta,
convierten a "La butaca" en
una postura diferente y
extremadamente sensual.









LA
AMAZONA


En este
caso, es el hombre quien se
relaja y se acuesta boca
arriba, con las piernas
levemente abiertas y
flexionadas hacia su pecho.
La erección la espera a
ella, que se acomoda en
cuclillas amoldándose a la
postura adoptada por él. La
mujer se "sienta"
literalmente en el pene de
su compañero. Debe hacerlo
lentamente. Sus muslos
impulsarán todo el
movimiento que necesita esta
postura, donde la
penetración se da en sentido
arriba-abajo. Sólo apta para
espíritus arriesgados y
mentes abiertas, "La
amazona" es la mujer que
cabalga a su hombre de la
manera más salvaje y
primitiva.












EL
TORNILLO


Nada más
recomendable para una mujer
con dificultades para llegar
al orgasmo que las posturas
que presionan el clítoris
mientras la vagina es
penetrada. En "El tornillo"
esto se cumple a rajatabla.
Ella se acuesta en el borde
de la cama y tiende sus
piernas flexionadas a un
costado de su cuerpo (cada
mujer sabrá cuál cuál de los
dos lados le resulta más
confortable). Esto permite
mantener el clítoris
atrapado entre sus mejores
aliados para llegar al
preciado orgasmo: los labios
vaginales. La mujer puede
contraer y relajar toda la
zona, mientras él la penetra
arrodillado frente a ella y
tocando sus pechos. Un
manjar









EL
ESPEJO DEL PLACER


Ella se
acuesta de espaldas, boca
arriba. Levanta sus piernas
y deja que él las sostenga
arrodillado al final de su
cuerpo y apoyando el otro
brazo en el piso. El hombre
penetra, domina y posee el
control. La postura permite
variar el sentido de la
penetración y la apertura de
las piernas. Los rostros no
pueden acercarse y las manos
poco pueden hacer en esta
posición, lo cual genera una
ansiedad sumamente
excitante: ambos cuerpos
corren juntos la carrera
para llegar al orgasmo y
reflejan en el otro los más
variados gestos de placer y
lujuria.











EL
TRAPECIO


El hombre
se sienta con las piernas
abiertas y su compañera (ya
penetrada) arriba de él.
Tomándola de las muñecas,
ella se va relajando hacia
atrás hasta caer por
completo: debe estar súper
relajada y entregada a la
fuerza de su compañero que
la atrae a su cuerpo con sus
brazos provocando la
embestida necesaria para el
coito. Es una postura
complicada ya que requiere
la liviandad de la mujer,
bastante equilibrio de ambos
y la fuerza y habilidad del
hombre. Ideal para cambiar
la rutina y probar nuevas
emociones...









EL
MOLDE


Con las
piernas juntas y recogidas
(para que presionen bien al
pene), la mujer se tiende de
costado y relaja su cabeza
hacia atrás mientras él la
penetra, ya sea por la
vagina o por el ano
(excelente posición para
sexo anal) Los movimientos
deben ser suaves y
coordinados y la penetración
lenta y profunda: ambos
cuerpos se amoldan como dos
piezas perfectas de un
rompecabezas... "El molde"
es ideal para mujeres que
tienen problemas en alcanzar
el orgasmo y/o gustan de
causar la fricción del
clítoris durante el coito:
las piernas juntas logran
este efecto tan placentero:
aprovéchalo












LA
HAMACA


El hombre
está sentado
(preferentemente en una
superficie dura, no la
cama), con las piernas
flexionadas y se toma la
parte posterior de sus
rodillas. De esta manera,
recibe a la mujer que se
hace penetrar acomodándose
en el espacio que queda
entre las piernas de él y su
tronco. El presiona con las
rodillas el cuerpo de su
compañera, la atrae hacia el
suyo provocando el vaivén de
ambos mientras, por ejemplo,
le besa los pechos que están
a la altura de su rostro.
Una sensación única que
recuerda el tierno ir y
venir de las hamacas de la
infancia.









LA
CARRETILLA


Al borde de
la cama y con los brazos
apoyados en ella, la mujer
es levantada por el hombre,
sosteniendola por los muslos
mientras la penetra. El
estímulo y el placer se
concentran en los genitales
de ambos, pero es el hombre
quien lleva el ritmo
atrayendo el cuerpo de ella
hacia el suyo. La variedad
de movimientos y sensaciones
que permite la postura es
asombrosa: circulares,
ascendentes y descendentes,
con las piernas de ella más
cerradas o bien abiertas...









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